Tanto en desayunos, comidas, cenas o meriendas las croquetas son más que bienvenidas. Los matices de sabores que experimentamos al degustarlas son indescriptibles. Sin embargo, las españolas tienen un sello distintivo. Son más jugosas y húmedas por el punto de la bechamel.

Sobrasada, embutido típico de Mallorca

Las croquetas son la locura gustativa de toda fiesta española o cubana.

Hay montones de tipos, pero las más demandadas son las de cocido, las de jamón ibérico y las de pescado. De modo que un día estás en casa y te apetecen unas croquetas y piensas en cómo hacerlas. Aquí te explicamos el proceso para que las disfrutes a plenitud.

En España, ¿cuáles son las mejores croquetas? La historia de la gastronomía ibérica en este sentido tiene poderosos referentes como, por ejemplo: Alberto Chicote, Carme Ruscalleda, Marquesa de Parabere y Marisa Sánchez. Sobre sus preparados renacen cada día nuevas iniciativas.

Guía Para Unas Buenas Croquetas

Si te decides por el cocido, puedes mezclar varios tipos de carne previamente cocinada. A mí me gusta mucho el pollo porque su sabor es muy suave. En tanto, si prefieres el pescado la combinación de salmón y atún es perfecta, incluso, el añadido de palitos de cangrejo le queda muy bien. Y si te decantas por el jamón ibérico podrás alucinar.

La proteína que elijas debe tener un peso de 500g y no olvides que después de cocinarla se tritura lo mejor posible. Luego aplastas cuatro huevos hervidos y reservas ambas cosas en un bol.

El próximo paso para hacer unas buenas croquetas españolas es cortar 150g de cebolla en trozos bien pequeños. Esa hortaliza deberás sofreírla en 75 g de aceite de oliva por unos minutos hasta que veas que se marchita.

La Bechamel, El Gran Secreto

Una bechamel bien jugosa y húmeda es el secreto de estas croquetas. Para lograrla tendrás que incorporar 250g de harina al sofrito que preparaste previamente y remover a fuego lento por 10 minutos.

Pasado ese tiempo tendrás ante ti una masa pequeña a la cual deberás de añadir 850g de leche entera, 150g de caldo (puede ser de pollo, pescado o verduras), un pellizco de pimienta, nuez moscada molida y sal al gusto.

Rebanadas de pan con sobrasada y huevos de codorniz

El toque de la nuez moscada es vital para la bechamel

Ya casi estamos terminando. Queda remover a fuego lento durante 15 minutos toda la composición hasta que quede bien homogénea y se vea espesa. Transcurrido ese tiempo es momento de ajustar los condimentos y verter la masa sobre la proteína y los huevos reservados.

Una vez mezclado todo debes guardar en la nevera como mínimo por ocho horas. Después podrás moldear la masa y pasarla por huevo y pan rallado. Con el aceite bien caliente las fríes y estarás saboreando unas de las mejores croquetas del mundo.

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