Hay mil razones para visitar la “Isla del Encanto”, Puerto Rico es uno de los destinos en tendencia para los viajeros que buscan la gran revancha tras el encierro de la pandemia. Las miradas desde Europa y América están puestas sobre la “Perla del Caribe”, donde las buenas playas, el calor humano, las tradiciones culinarias y los senderos de la memoria histórica se conjugan para atraer a los que aspiran a unos días en un paraíso terrenal.

Durante 2021 se disparó el interés de los viajeros por Puerto Rico y 2022 va por similar camino, mostrando un aumento de la demanda de viajes de 54% con respecto al año anterior, según refleja “Destination Insights” de Google”. Cuando el Caribe se perfila como la quinta región del mayor crecimiento de demanda de viajes, San Juan, la capital del jolgorio boricua, no podía estar fuera de la agenda de los viajeros.

Un Boleto Esperando por Tí

Saliendo de Miami, Ciudad México o Bogotá los precios de vuelos ida y vuelta más baratos se mueven en el rango de los 345 hasta los 480 dólares. Desde la cuenca del Caribe los vuelos a PR varían según la ciudad de origen. Viajando desde México puedes tener hasta 3 escalas pero si viajas desde Miami o Bogotá podrías ir de manera directa. Es cuestión de buscar rutas rápidas y ofertas competitivas.

A Gusto como en Casa

El alojamiento es muchas veces la primera preocupación antes de conseguir un boleto. Encontrar sitios agradables, cercanos a lugares céntricos y que sean seguros, es una preocupación de todos los que tienen mochilas listas para experimentar nuevas ciudades. En el caso de San Juan, esta es una tarea simple, más bien es un deleite, pues los hoteles y casas de alquiler están pensados para brindar confort.

En páginas clásicas como Airbnb puedes encontrar cuartos o departamentos desde los 35 hasta poco más de los 100 dólares, un rango económico que en muchos casos incluye desayuno u otros servicios. Las ofertas en los barrios populares alrededor del Viejo San Juan son para vivir a lo boricua y conocer lo mejor de la isla, su gente. Para los amantes del turismo de hoteles hay opciones que pueden ir de los 100 a 250 dólares la noche. Con un poco de empeño puedes hallar habitación con vista al Caribe.

Comer Rico

En la “Isla del Encanto”, saborear su inmensa tradición culinaria, solo depende de dejarse llevar y vivir, sin miedos, sin excusas. Las dietas en Puerto Rico mejor dejarlas en casa para probar todo lo que la gastronomía boricua nos ofrece. Desde lo gourmet, tradicional o callejero, todo llama la atención del visitante.

Saliendo de tu alojamiento camino al viejo San Juan, encontrarás alcapurrias, pastelitos, bacalaitos, mofongo con bastante chicharrón y si quieres, una tripleta, para esperar con tranquilidad el almuerzo, es un sandwich que mezcla bistec, pollo, charcutería, jamón y ensalada. No hay pérdida, te quedas en el Callejón de la Tanca y tienes los sabores de medio borinquen en pocos metros. Todo es a lo grande en el reino de las calorías.

El clima del Caribe es abrazador, hidratarse es lo más aconsejable, y desde que “Calma” puso a bailar al mundo, todos sueñan con tomarse la cerveza Medalla. Mientras que los buscadores de raíces culturales tendrán el sabor de los fermentos efervescentes taínos, legado cultural de los indígenas de la zona, el maví borincano compite con el de Dominicana y con el pru oriental cubano.

En los restaurantes de San Juan se sirven las más frescas delicias atlánticas, pargos, langostas, cangrejos y si eres de paladar exquisito los erizos recogidos en los arrecifes cercanos también estarán en tu plato. El arroz con habichuela que Puerto Rico regaló a la “Gozadera”, está presente en cada menú y el arroz con gandules, que aunque es un plato de fiestas específicas, los restaurantes lo sirven todo el año, es que en Borinquen el festejo nunca termina. El que vaya a probar la proteína latinoamericana por excelencia, el cerdo asado, encontrará en la isla el sabor inolvidable de la crocancia y la suavidad de la carne asada a leña.

Un Trago Dulce

Ponle fin a los tragos amargos de esta época rara. Las puertas comienzan a abrirse después de la tormenta que hemos vivido en los últimos años y es momento de celebrar. Los tragos de Puerto Rico son un buen comienzo, unos fríos y otros dulces. Mojitos y Piñas Coladas pueden pedirse sin límite en los bares del viejo San Juán.

La Piña Colada, bandera de la coctelería caribeña, nació en Puerto Rico. Esa mezcla de leche de coco, piña y ron blanco acompañará tu paladar como el mejor souvenir de la isla.

Si deseas salir a otro nivel, la fábrica de ron Bacardí ofrece una master clase de mixología. Por solo 60 dólares saldrás preparado para volverte experto haciendo mojitos en las fiestas de amigos.

Historia Viva

Puerto Rico está a medio camino entre la modernidad norteamericana y la tradicionalidad latinoamericana. El viejo San Juan es uno de los centros históricos mejor conservados de la región donde aún se respira el pasado centenario del Imperio Español. El renacentista castillo de San Felipe del Morro es el principal atractivo de la vieja ciudad, un bastión erigido a partir del año 1589 con la intención de perdurar en el tiempo y proteger a la “Perla del Caribe” de ataques de corsarios y piratas.

Las casitas coloniales, las calles adoquinadas, son un recuerdo de otras joyas de la región, como Cartagena, Santo Domingo o La Habana. El fresco salitrado que viene del Atlántico se escurre por la ciudad despejando la mente de los forasteros y haciendo la magia de borrar las preocupaciones.

Romance y Diversión

El amor y la pasión son ingredientes naturales de la “Isla del Encanto”. De cualquier lugar brotan trovadores para que tu película romántica tenga en un bolero su mejor banda sonora. Las parejas viven un momento inigualable en San Juan y los solteros tienen elevadas esperanzas de un pasillo de salsa encontrar el amor.

De una tarde en las aguas cálidas de las playas El Alambique, Condado, El Escambrón, Peña o Último Trolley puedes pasar al mundo de luces y música de las discotecas y las fiestas populares que estallan en cualquier lugar. San Juan es un eterno carnaval, con ese espíritu isleño de que la vida significa fiesta.

Al final del día, cuando el estrés de trabajo, la rutina y aburrimiento te hagan caer en cuenta que la vida es una sola y que solo importas tú, recuerda que la “Isla del Encanto” te espera…y si te lo mereces, tú te lo regalas.

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